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media : La Embajada como confesionario
Enviado por Martí­n A. Becerra el 29/4/2012 21:50:00 (1660 Lecturas)


El libro Wiki Media Leaks constata que el confesionario de la embajada es más moderado que muchas de sus visitas locales y que es más pragmático a la hora de operar con la información calificada que obtiene en las voluntarias sesiones de confesión. Nota de Martín Becerra en Perfil sobre el libro Wiki Media Leaks (en coautoría con Sebastián Lacunza).



WikiLeaks


La Embajada de los EE.UU. como confesionario


Por Martín Becerra



Diario Perfil 29/04/12 - 02:16



Casi un año y medio después de la megafiltración de más de 250 mil cables intercambiados entre el Departamento de Estado norteamericano y sus embajadas en todo el mundo, con Sebastián Lacunza publicamos el libro Wiki Media Leaks: la relación entre medios y gobiernos de América Latina bajo el prisma de los cables de WikiLeaks (Ediciones B). El libro sistematiza los cables que refieren a medios, periodistas y empresas de telecomunicaciones e internet dentro de un conjunto de 32 mil despachos relativos a América latina. Aunque los Estados Unidos tienen relaciones muy diferentes con los gobiernos de la región, sus embajadas funcionan como auténticos confesionarios para la elite política, periodística y empresarial de cada país. Los cables analizados en el libro se concentran en el lapso 2004-2010. El material diplomático liberado por la organización de Julian Assange expone una trama irresistible a ser contada. No obstante, hay despachos que ningún medio difundió, como bien testimonia el libro ArgenLeaks, de Santiago O’Donnell, que es previo al que ahora editamos con Lacunza.


La filtración de los papeles del Departamento de Estado reúne los elementos ideales de “noticiabilidad”. La trama refiere al gobierno más poderoso del planeta, pero al mismo tiempo involucra a los políticos y dirigencias locales; combina pasado y presente, aludiendo a hechos que, en muchos casos, repercuten en la actualidad; amenaza con socavar los cimientos de algunas viejas certezas del oficio periodístico, como la necesidad de intermediación profesional para la difusión de información, pero no alcanza a quebrarlas; remite ingeniosamente al imaginario tecnológico digital; repone desde un lugar novedoso la compleja discusión sobre el rol de los grandes grupos de comunicación, sus diversos intereses económicos y sus sesgos y juicios editoriales. Con su indiscreción, la organización de Assange atizó un debate histórico, pero que venía alcanzando un voltaje inusitado en América latina. ¿Quién informa? ¿Con qué criterio? ¿Con qué intereses? Y, sobre todo, ¿qué se oculta? Con mayor o menor rigor, muchos medios fueron vehículo de la filtración, pero en contadísimas excepciones se atrevieron a publicar documentos diplomáticos que pudieran perjudicarlos, o que tan sólo aludieran a ellos. Ahora Wiki Media Leaks difunde esos cables en un panorama regional que, a la vez, informa sobre el sistema de medios en toda América latina.


En el caso argentino, la documentación confirma que, para la Casa Blanca, los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner no convencieron a la embajada para encolumnarlos ni con sus aliados incondicionales, ni con sus enemigos. Otro tanto podría decirse de las gestiones de Lula da Silva y Dilma Rousseff en Brasil. La lectura del material deja claro que Washington prefiere no exacerbar los conflictos que polarizan el espacio público en la Argentina, y que existen más áreas de cooperación que las que ambos gobiernos admiten en público. El rol de la embajada como confesionario de oficialistas y opositores, de columnistas y de empresarios de grupos de medios, ubica a los diplomáticos además en posesión de secretos que sólo la filtración de WikiLeaks permite difundir masivamente. La embajada escucha a Héctor Magnetto y a ministros del Gobierno. Un ejemplo es el de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual Nº 26.522. En líneas generales, los empresarios de medios, periodistas, editores y políticos pidieron auxilio en la embajada y le reclamaron que evitara el cambio de regulación. Los cables diplomáticos lo cuentan con un detalle que no se registra en ningún otro país de la región.


El análisis de los cables revela, además, que la embajada en Buenos Aires no sólo no operó políticamente contra la Ley de Medios sino que articuló con altos funcionarios gubernamentales parte de su contenido para que no fuese contrario a los intereses de las empresas estadounidenses.


El libro Wiki Media Leaks constata que el confesionario de la embajada es más moderado que muchas de sus visitas locales y que es más pragmático a la hora de operar con la información calificada que obtiene en las voluntarias sesiones de confesión.



*Coautor del libro Wiki Media Leaks, docente e investigador (UNQ-Conicet).



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